lunes, 16 de marzo de 2015

Unos meses despues unos meses antes, esto queria decir

Quiero que te quedes, eso es seguro. Lo incierto es la forma para lograrlo, y sólo se me ocurre apelar a la libertad, esa que todos tenemos para decidir qué sentir, cuándo hacerlo, y sobre todo por quién dejarnos completos, sin tiempo, sin prisa, sin miedo.
Por eso quiero que seas tú la que lo diga, aún quedándote en silencio, y que sea tu mirada la que grite, la que se desgarre al dejar salir un: me quedo. O un: me voy. Pero que diga algo al menos es lo que pido.
Y seguir siendo libres, como siempre lo hemos sido, como siempre nos ha gustado.
Porque la vida es agarrar fuerte, pero casi siempre es saber soltar. 
Y no tengo intención de privarte del vuelo.
Pero quiero que te quedes, y sería una mentirosa si dijera que me da igual, que no te voy a extrañar, que tu espacio se llenará rápido. Mentira, te amo, y se me hace muy fácil volar contigo, tanto que el cielo nos queda chico.
Y ahora, quiero que te vayas. ¿Por qué el cambio?, porque te amo, pero quiero más a la libertad, esa que ahora quieres conocer. Y si vuelves, que vuelvas libre, y si te quedas lejos, que lo hagas libre. Y que al final, nos quede la sonrisa, la satisfacción de haber estado juntos, cerca y libres, un solo sentimiento y dos ganas. Que nos quede el momento, la música, el olvido y el deseo de seguir nuestro camino.
Y un buen día, cuando mires para este lugar, te acuerdes de una sola cosa, que eres libre, y lo sigues siendo. Y ahí está la vida, aunque no todos lo sepan, o peor aún, no lo acepten. Pero no nosotros, no nosotros.

Maria Camila Pulgarin Pardo

lunes, 9 de marzo de 2015

Sin comprometerme, ni comprometerte.

Solo unos besos mas.
Yo no sé si de curiosidad 
se haya muerto el gato, 
o si realmente aprendes 
de los errores.

Pero te quiero cometer, 
quiero meter la pata hasta el fondo 
y llenarme de tierra 
para luego gritarme a mí misma 
un te lo dije.

No, no pareces ser de esos 
que te ayuda a levantarte; 
no tienes cara de querer 
caminar de la mano por los callejones.

Eres de esas personas que sonríe 
y te pone a girar el mundo 
en sentido contrario 
hasta que te marees 
y no te quede de otra 
que sonreír como tonta.

Abrazarte 
es como estar en el bordecito del abismo, 
con alguien con ganas de empujarte al vacío. 
Eres la sensación de vértigo 
en mitad de un abrazo,
y yo funambulista
entre tus manos.

Eres las ganas 
de huir
y de regresar
por el mismo camino.

Eres camino.
Lleno de baches y piedras.
Y yo he tropezado con cada una 
y las he guardado en un bolsillo,
como quien va guardando recuerdos
en una cajita.

Haces de diciembre
el mes más cálido
de todo el año.

Tu boca es pura contradicción
y yo nunca he sido buena
tomando decisiones. 

Tengo el capricho de querer salvarte,
de salvarnos;
o de saltar al precipicio
aunque no nos hayan crecido 
las alas. 

Cierra los ojos,
te prometo que no va a dolernos
ser felices por un rato.

Trajiste guerra,
mordidas,
caricias,
y miedos
a esta paz
y yo ya he olvidado
las banderas blancas.

Eres una canción desafinada
y quiero subirte todo el volumen 
hasta aprenderte de memoria,
aunque nunca haya sabido cantar.