domingo, 28 de junio de 2015

Sobre volver bonito.



Y volví a ese lugar al que no creí volver nunca, recordé tanto como viví ahí sentada con esa vista de la parte favorita de la ciudad de cualquiera como yo, es decir tácticamente viva.
Volví y te recordé, no habia manera de no hacerlo, recordarte era parte de volver.

Regrese y habia un aire diferente, todo estaba tranquilo como si fuera un lunes a las nueve de la mañana y yo volviera tener esas dos horas de calma mientras esperaba paciente que el lunes se volviera interesante.
Regrese y muchos olores ya no estaban, tampoco las sensaciones, ni siquiera la música. Y si, lo entendí, aunque creo que ya lo habia hecho hace un tiempo sin necesidad de regresar,

Regrese y fotografié ese lugar sin nosotros en el, sintiendo amor pero, no ese amor, otro amor. Volví a ser ahí pero no por ti si no por mi, volví a escribir pero ya no de ti si no de mi y tal vez de otros y sonreí porque recordé y no solo te recordé a ti, los recordé a todos.

Fui feliz por todos, por ti y por mi. Porque ahora somos capaces de ser muy felices sin mantenernos sujetos a algo sin sentido alguno, porque sonríes y sonrió sin motivos iguales, porque talves a veces nos pensamos pero ya no nos extrañamos con tanta frecuencia ni nos dolemos con tanta estupidez y drama.

Y no es como que lo este escribiendo para alguien si no que me encanta salir de los duelos y escribirlos, ya sabes, me gusta escribirlo todo porque eso me demuestra que las imposibilidades que me dije unos meses antes, eran realmente estupideces emocionales y ahora soy tan feliz como alguna vez fui muy triste y asi sucesivamente por el resto de mi vida, porque al director de mi obra de le encanta el drama.

El asunto es que regrese y fui feliz por nosotros aunque ahora seamos en paralelo

Maria Camila Pulgarin Pardo

No tenemos nada y creemos tenerlo todo.


Para qué molestarse en entender cómo funciona el mundo, si hace tiempo que los locos se sienten cuerdos, y los supuestos cuerdos les aplauden como locos. Qué más da si gira en un sentido u otro, si caminamos igual. Qué importa si la Tierra se mueve o permanece estática con respecto al Sol, si nuestras mentes están quietas, dormidas, acomodadas. Tenemos libros tan a nuestro alcance, que aprender se ha convertido en algo tan habitual, tan normal, que tienen que convencernos de su importancia.
En la realidad que hemos creado con los años, todo se puede. Todo vale, todos contamos hasta el infinito. Nos sentimos materialmente inmortales en nuestro nido, pero formalmente nos da igual. Es la involución.
Los valores se esconden por entre el libertinaje que envuelve nuestras generaciones. El honor, el amor, la amistad... son disfraces de carnaval de la política, el sexo de una noche y las copas con desconocidos.
No tenemos nada, y creemos tenerlo todo.


Maria Camila Pulgarin Pardo

Somos sin estarnos

La distancia se mide en ganas, no en kilómetros.
Los kilómetros no entienden de amor,
las ganas a veces.

Desde que esto pasó, cuando me preguntan
cuál es mi momento favorito
ya no sé qué contestar.

Sólo sé que desde que he estado  contigo
el momento que menos me gusta es el volver.
Tiene el frío del invierno
El calor del verano
Lo marchito del otoño
Y la enfermedad primaveral
(Aunque eso no cuente porque Bogotá tiende 
a ser las cuatro en un mismo día).


Pero es que si te tengo conmigo
se me olvida que los caminos son bipolares.
Que las vías de esta sabana te llevan y te traen de vuelta.

No sé, será que he perdido el norte. O el sur,
o el este o el oeste.
Será que mi brújula de los deseos sólo apunta en tu dirección.
Aunque seguramente todo sea la misma locura.


Por eso tengo que ser de esto.
Y que se jodan todas los momentos.
Porque luego vuelves aquí
y ya no me parece tan horrible extrañarte.

Somos sin estarnos la mayoría del tiempo,
pero esta noche pienso dormir contigo
aunque me explote la imaginación.


Pd: Escribí en Domingo y ya no es tan bulloso como solía ser

Maria Camila Pulgarin Pardo

lunes, 22 de junio de 2015

Podria escribir



Podría escribir de las heridas,
del amor a amarte,
de las despedidas,
del sabor de tu corazón en mi boca,
de las faldas al vuelo,
de los estupidos velos,
de lo que se tarda en olvidar
cuando no se olvida,
de la primavera y su polen,
del invierno y su infiel frío,
del calor y su infiel verano,
de ser
estar
parecer
y resultar no ser,
ni estar,
ni parecer;
podría escribir de mí,
hacer otro escrito 
donde echarme a dormir
y que vieran en qué o con quién sueño,
donde volver a destriparme
y que sepan lo que fui,
lo que sentí,
donde descubra que quitarle las alas a las moscas
es cosa de adultos,
y las mariposas se van por el inodoro 
cuando sueltas la sisterna
Podría escribir eso de que la vida no es fácil,
jugar con las palabras,
jugar con el olvido para recordar
cuánto he querido,
cuánto ustedes han querido;
sobre cuánto me duelo,
sobre piedras del camino,
sobre besarlas,
apilarlas,
tirarlas y esconder la mano
para volver a recogerlas,
besarlas,
besarnos.
Besos,
puedo escribir sobre besos,
sobre sexo,
sudor,
magia,
hormonas
sábanas vacías,
lados de la cama,
desayunos fríos,
la vida en el roce,
en las rozaduras de las rodillas,
moder,
acariciar.
Desamor, amor, follar,
sobre follarse cosas como la primavera,
más recuerdos,
noches,
más y más recuerdos,
más y más noches;
soñar,
sueños,
pesadillas,
unir palabras porque sí,
porque nos da por ahí.
Te vas,
vuelve,
vete,
fue bonito mientras inspiró,
mientras suspiró,
mientras expiró.
Sobre lo que sabemos del amor
otra vez,
y otra,
poetas, poesía, 
paso.

Hoy podría escribir versos mal hechos,
me dejé la caja abierta al tiempo.

Y la vida pasa pero...


pero disculpa,
me estás tapando el sol.

Es esto y no otra cosa

Una vez me abracé a un árbol. No recuerdo exactamente qué tipo de árbol era, sólo sé que era un árbol. O quizá fue sólo producto de mi imaginación, o un sueño. Pero me gusta pensar que abracé un árbol y no recordar qué árbol fue. Si bien el árbol no era real, la sensación sí lo fue. Abrazar un árbol no es algo que en principio pueda resultar apetecible. Por lo general, los árboles lastiman, no son suaves e incluso pueden clavarte alguna astilla. Pero yo quería, quería tanto tanto abrazarlo que lo abracé. Y recuerdo que lastimaba, que no era suave, e incluso recuerdo una astilla clavándose en la palma de mi mano, pero todo eso después. En el momento sentí algo que no había sentido jamás, sentí que estaba hecha para eso. Si hubiera sido una niña (que ya no lo era, o al menos no del todo) y me hubieran preguntado en ese mismo instante qué quería ser de mayor, yo hubiera dicho sin duda que abrazadora de árboles. Seguramente hubiera encontrado mil razones que avalaran mi honorable futura profesión, y todas basadas en que ellos, los árboles, también necesitan abrazos. Pero lo prometo, sentí como mi interior se vaciaba y se volvía a llenar una y otra vez. Seguramente si hubiera sido una niña (que ya no lo era, o al menos no del todo) y me hubieran preguntado si sabía lo que era hacer el amor, hubiera dicho que era abrazar árboles y os aseguro que hubiera sido capaz de convencer a la humanidad de que eso era hacer el amor, y que los árboles también necesitaban amor. Sentí la tierra en mis pies sin estar descalza, sentí la sangre nueva en mis venas, sentí como mi corazón estaba en mi pecho y a la vez no estaba y fue precioso; me sentí fuera del tiempo. Aquel árbol no me abrazó, pero me devolvió el abrazo. Fue precioso amar a un árbol. 
No recuerdo haberme sentido tan viva hasta que otro día te abracé a ti, pero no fue el abrazo lo que hizo que me sintiera tan viva como entonces, el abrazo fue muy humano. Fue después, íbamos caminando por una de esas avenidas y al despedirte después de besarme y cruzar la calle gritaste ¡TE AMO! fuerte, muy fuerte. Sentí de nuevo la tierra bajo mis pies sin estar descalza, sangre nueva en mis venas, el corazón en mi pecho y también fuera de él: me sentí fuera del tiempo. Tú no podías dar crédito, dijiste después no poder creerlo pero lo hiciste..
Y, estoy loca, por supuesto que estoy loca. Una vez abracé a un árbol y sentí algo que tiempo después experimenté paseando contigo. Pero te aseguro que si hubiera sido una niña (que ya no lo soy, o no del todo) y me preguntaran qué es el amor, contaría esta historia una y otra vez hasta convencer a todos de que es esto y no otra cosa.

Amor

Tú no eres musa,
eres literatura;
estás en todas tus formas
te busque o no te busque,
me encuentre o no me encuentre;
y es entonces cada letra una burda copia,
un leve intento,
un insípido bocado,
un insaciable trago de ti.

No sé cómo escribirte
sin profanarte,
pero lo haré,
y no por falta de fe
sino por exceso.

Amor,
la diferencia entre tú y el resto,
por estúpida que parezca,
es que estás viéndome crecer el pelo
entre tus dedos,
y ahora llevo en la espalda más besos
que puñaladas.

Podría seguir,
pero aguarda,
si quieres te lo resumo:
mírame a los ojos.

Yo que era de los tristes

Yo, que era de los tristes,
derramé el agua de todos los vasos
medio vacíos
que se interponían entre mi presente
y mi futuro.

Yo, que me desperezaba de toda esperanza
cada mañana al abrir los ojos
por no pelear contra la ausencia de ganas,
vi arder en mis sueños campos de tréboles
de cuatro hojas fosforo en mano
para despertar creyendo,
pero no en la suerte. 

Yo, que saboreé el hastío más insípido
al buscarme entre un montón de gente
que no era yo,
acabé encontrándome cuando 
dejé de reconocerme.

Yo, que era de los tristes,
un día sonreí.

La vida sigue siendo terrible,
pero tengo tus ojos
para mirar lo lleno que puede estar un vaso vacío;
desperezarse tiene que ver con rozar tus pies fríos,
y creo más en el campo de causalidades que te han traído
hasta aquí que en un incendio de casualidades sin sentido;
me empujaste del hastío al amor,
y me encontré en ese punto donde
"me quiero" y "te quiero" se unen.

Y aun así 
a veces,
los fantasmas me cierran los ojos,
me atan las manos,
me cierran la boca,
me gritan que estoy loca
y hacen que me pregunte 
quién soy y por qué
te pareces tanto al incendio,


Yo, que era de los tristes,
ahora lo entiendo:
formar parte de algo grande
siempre me ha hecho sentir 
infinitamente pequeña,
es normal perderse 
viviendo en un corazón tan
inmenso como el tuyo.

Maria Camila Pulgarin Pardo

Descripciones


Es el golpe de aire que entra en los pulmones
justo antes de la asfixia.
Es todos los lugares de los que me he ido
queriendo quedarme a vivir;
y a morir.
Es cada uno de esos atardeceres que he visto desde el mar
rogando que no acabaran.
Es toda la abstracción que cabe en un segundo,
y la caída mortal que me despierta de cada pesadilla.
Es chocolate y es caramelo.
El yin y el yang.
La adrenalina tras el paro cardíaco.
El golpe justo después de la anestesia.
La libertad más arraigada.
El más sonriente de mis miedos.
Mi paz, mi guerra.
Mi grito más íntimo.
Mis veinte millones de lágrimas de felicidad.
El frio helado en el centro de mi ciudad.
El equilibrio.
La caída de cada uno de los muros
que construyeron para mí.
Mi constante recuerdo.
Mi intermitente huida.

Su beso es el punto de apoyo
con el que podría mover el mundo,
si es que el mundo me importara algo
mientras le beso.

Es, aunque no me jacto de escribir poesía, todos los poemas de amor que me quedan por escribir.

Maria Camila Pulgarin Pardo

viernes, 5 de junio de 2015

Alguien

De eso que nos da cuando sabemos que somos tan felices que parecemos no creerlo

Amanecer contigo.


  • De volver a sentir esa sensación cuando se abraza a alguien
  • De que alguien encaje realmente en el pecho
  • Y volver a decir te amo mientas se acelera el palpito cardíaco
  • Y que alguien vuelva a inmiscuirse entre los sueños
  • Alguien rompiendo silencios con besos
  • Alguien que definitivamente nos tiene amarrados a sus labios
  • Alguien que nos enseño a enserio amar, porque sentimos que el resto no fue nada.
  • Alguien que sueña dos veces
  • Alguien que a diario conjuga los verbos en plural
  • Alguien que nos dice no una, sino varias veces: Quédate
  • Alguien con quien se pasa las noches enteras hablando por teléfono y parecen minutos
  • Alguien de quien es imposible despedirse
  • Alguien en quien pensar cuando escuchemos no una si no todas las canciones dedicables
  • Alguien a quien decir buenos días y que a su vez nos diga buenas noches doce horas después.
  • Alguien que entiende que el siempre es relativo, pero lo disfruta como si fuese eterno
  • Alguien que todos los días hace algo por amar mas, aunque todos los días ya sea demasiado
  • Alguien a quien se escribe, porque es musa.
  • Alguien que nos de compota porque nos extrajeron las cordales, es mas ..
  • Alguien que nos de amor, porque si, porque no y por si acaso.
  • Alguien que nos diga en mitad del caos Estoy aquí
  • Alguien de quien somos consientes si se va nos rompería, pero aun asi nos quedamos
  • Alguien para quien hasta la guitarra suena mas bonito
  • Alguien a quien preguntarle si desayuno, almorzó, comió y ademas que
  • Alguien a quien un día por inercia se contesto diciendo, Hola mi amor
  • Alguien que hace pensar que no teníamos una vida, pero ahora esa vida es nuestra
  • Alguien que lejos de ser cobarde e irse, decidió quedarse porque ama
Lejos de que alguien este lejos, logro entender que pase la vida esperandoTE alguien, y que al final a estos  puntos les faltan dos mil cosas enlistables y seguramente los diré mientras me pones nerviosa porque estas cerquita o entre besos porque te gusta y aquí se hace todo lo que te gusta, o seguramente las diré en un espacio el resto de la vida y esto es propuesta, me gusta creer en que el resto de la vida es mañana.

Maria Camila Pulgarin Pardo.