Tú no eres musa,
eres literatura;
estás en todas tus formas
te busque o no te busque,
me encuentre o no me encuentre;
y es entonces cada letra una burda copia,
un leve intento,
un insípido bocado,
un insaciable trago de ti.
No sé cómo escribirte
sin profanarte,
pero lo haré,
y no por falta de fe
sino por exceso.
Amor,
la diferencia entre tú y el resto,
por estúpida que parezca,
es que estás viéndome crecer el pelo
entre tus dedos,
y ahora llevo en la espalda más besos
que puñaladas.
Podría seguir,
pero aguarda,
si quieres te lo resumo:
mírame a los ojos.
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