Para qué molestarse en entender cómo funciona el mundo, si hace tiempo que los locos se sienten cuerdos, y los supuestos cuerdos les aplauden como locos. Qué más da si gira en un sentido u otro, si caminamos igual. Qué importa si la Tierra se mueve o permanece estática con respecto al Sol, si nuestras mentes están quietas, dormidas, acomodadas. Tenemos libros tan a nuestro alcance, que aprender se ha convertido en algo tan habitual, tan normal, que tienen que convencernos de su importancia.
En la realidad que hemos creado con los años, todo se puede. Todo vale, todos contamos hasta el infinito. Nos sentimos materialmente inmortales en nuestro nido, pero formalmente nos da igual. Es la involución.
Los valores se esconden por entre el libertinaje que envuelve nuestras generaciones. El honor, el amor, la amistad... son disfraces de carnaval de la política, el sexo de una noche y las copas con desconocidos.
No tenemos nada, y creemos tenerlo todo.
Maria Camila Pulgarin Pardo
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