La distancia se mide en ganas, no en kilómetros.
Los kilómetros no entienden de amor,
las ganas a veces.
Desde que esto pasó, cuando me preguntan
cuál es mi momento favorito
ya no sé qué contestar.
Sólo sé que desde que he estado contigo
el momento que menos me gusta es el volver.
Tiene el frío del invierno
El calor del verano
Lo marchito del otoño
Y la enfermedad primaveral
(Aunque eso no cuente porque Bogotá tiende
a ser las cuatro en un mismo día).
Pero es que si te tengo conmigo
se me olvida que los caminos son bipolares.
Que las vías de esta sabana te llevan y te traen de vuelta.
No sé, será que he perdido el norte. O el sur,
o el este o el oeste.
Será que mi brújula de los deseos sólo apunta en tu dirección.
Aunque seguramente todo sea la misma locura.
Por eso tengo que ser de esto.
Y que se jodan todas los momentos.
Porque luego vuelves aquí
y ya no me parece tan horrible extrañarte.
Somos sin estarnos la mayoría del tiempo,
pero esta noche pienso dormir contigo
aunque me explote la imaginación.
Pd: Escribí en Domingo y ya no es tan bulloso como solía ser
Maria Camila Pulgarin Pardo
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