lunes, 9 de marzo de 2015

Sin comprometerme, ni comprometerte.

Solo unos besos mas.
Yo no sé si de curiosidad 
se haya muerto el gato, 
o si realmente aprendes 
de los errores.

Pero te quiero cometer, 
quiero meter la pata hasta el fondo 
y llenarme de tierra 
para luego gritarme a mí misma 
un te lo dije.

No, no pareces ser de esos 
que te ayuda a levantarte; 
no tienes cara de querer 
caminar de la mano por los callejones.

Eres de esas personas que sonríe 
y te pone a girar el mundo 
en sentido contrario 
hasta que te marees 
y no te quede de otra 
que sonreír como tonta.

Abrazarte 
es como estar en el bordecito del abismo, 
con alguien con ganas de empujarte al vacío. 
Eres la sensación de vértigo 
en mitad de un abrazo,
y yo funambulista
entre tus manos.

Eres las ganas 
de huir
y de regresar
por el mismo camino.

Eres camino.
Lleno de baches y piedras.
Y yo he tropezado con cada una 
y las he guardado en un bolsillo,
como quien va guardando recuerdos
en una cajita.

Haces de diciembre
el mes más cálido
de todo el año.

Tu boca es pura contradicción
y yo nunca he sido buena
tomando decisiones. 

Tengo el capricho de querer salvarte,
de salvarnos;
o de saltar al precipicio
aunque no nos hayan crecido 
las alas. 

Cierra los ojos,
te prometo que no va a dolernos
ser felices por un rato.

Trajiste guerra,
mordidas,
caricias,
y miedos
a esta paz
y yo ya he olvidado
las banderas blancas.

Eres una canción desafinada
y quiero subirte todo el volumen 
hasta aprenderte de memoria,
aunque nunca haya sabido cantar.

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