viernes, 17 de abril de 2015

Es difícil pero necesario, dijeron ...


Otra vez escribo sobre irme de una vida, parece que me queda mejor, porque a quedarme nunca aprendí. Nunca se que escribir en estas situaciones, es que no se como explicar muchas cosas que sucedieron sin que  lo percibiera siquiera, como esto de quererte como si ya hubieras estado aquí en otra vida y supiera que te gusta la pasta en los andenes o los cafés donde la luz es tenue, como si supiera que tengo la mitad del pie que tu tienes y tu un cuarto mas de mi estatura, no lo se.
Estoy cumpliendo tu voluntad, como si eso fuera lo que yo quisiera hacer, y es que siento que no debería estar explicándote porque es algo que ni siquiera yo entiendo, pero recuerdo que me enseñaste a parecer velero, a destruir monstruos estéticamente bonitos y soñar con que nos regalaríamos lugares casi que en turnos, pero nada de eso serviría ¿o si? ...
Que ironía de la vida eliminarte de la mía, como si yo fuera valiente y decidiera soltar porque si, porque no y talves por si acaso, nadie se detuvo a pensar que extrañare los cafés, o los partidos, las anécdotas y los silencios largos donde prefería escucharte porque de eso se trataba confiar.
Debes saber aun aunque no lo entiendas, que en efecto soy poco conveniente para nueve de cada diez personas en mi vida supongo que esa es una estadística que debería darle a cada persona que llega a mi vida, por eso solo algunas se quedan, pero a mi me interesaba que te quedaras y no decidiste ser la que quien se quedo en este grupo de diez. Nunca supe como explicar lo que sucedió ni como sucedió, mucho menos porque y es que en estas cosas tan del corazón no servia de nada que mi razón supiera que no era moralmente correcto (aunque a estas alturas, de hecho si lo era) solo iba sintiendo a medida que los días avanzaban y al final se me salio el amor de las manos. Debes saber también que tengo días de no escribir tan sin ritmo, y es que perderte vacía un espacio que aquí era solo tuyo y que solo tu y yo sabemos que existía, No voy a pedir que regreses, seguramente es lo que debería pasar, después de todo esto tu ya sabias que no te convenía, tampoco te voy a hablar del dolor que ya conoces y tienes el poder de percibir, voy a decirte adiós de una manera un poco mas larga que una frase en un color incandescente a las 5:30 pm de un martes.

Freud decía que las coincidencias no existen; que cuando nos topamos con alguien de casualidad
es porque ya lo habíamos visto antes con el rabillo del ojo
y lo dejamos pasar, pero se quedó ahí, en nuestro subconsciente
y no paramos hasta conseguirlo.
Quizás eso es lo que me pasa contigo, 
tal vez en algún momento nos topamos sin darme cuenta, 
quizás en otra vida o en un tiempo que no logro recordar;
y te has construido una casita en mi cabeza sin que yo lo sepa,
y sin que tú te enteres que vives allí.
Abro paréntesis, ya no tiene ninguna validez lo que yo quiero pero siempre puedo escribirlo, cierro paréntesis

El hecho es que quiero intentarte hasta que me salgas bien; y no sé si llamarte coincidencia, casualidad o destino, 
lo que sé es que quiero seguir tapándome contigo en el camino 
hasta poder un día caminarlo contigo. 
Soy puertas abiertas para ti de querer volver y con puertas me refiero a mis brazos.

Maria Camila Pulgarin Pardo
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