domingo, 18 de octubre de 2015

Te describo y asi me despido.

Era la musa del cuento
la rosa del Principito
la Maga de Cortázar
la Gioconda de Da Vinci
la que convertía en poesía cualquier lugar
sólo con pisarlo.

La que incendiaba corazones 
con el rojo de sus labios
y no sabía lo que era
rendirse a la tercera.

La mujer con sonrisa de niña
la que iba vestida para matar,
la que se bebía la tristeza
en vasos de ron.

Ella era la chica que esperarías una vida entera
con la que soñarías despierto,
-la inalcanzable-.

Por la que pondrías el mundo a sus pies
aunque no tuvieras ni puta idea
de cómo conquistarlo.

La que transformaba cualquier estación
del año
en primavera
si le daba por usar vestido.

La que llevaba bajo la falda
París
Roma
Venecia
y el mismísimo Vaticano.

La que te tomaba de la mano
y te hacía recorrer
en una noche
el planeta entero.

La que subrayaba los libros
y llenaba las noches frías 
con canciones de ExtremoDuro

Ella era
-es-
la chica de la que te enamorarías
y por la que dejarías todo
si por una vez 
en la vida
al fin
te atrevieras. 

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