lunes, 16 de noviembre de 2015

Son las 11:11 minutos y estamos donde debemos estar


Déjame contarte secretos llenos de mentiras, déjame decirte que estoy muy segura de mí misma y que mis miedos se ven chiquitos al lado de mis ganas. Me voy dando cuenta de que sé para donde voy aunque haya tomado el camino equivocado, y es que hace mucho aprendí que no me incomoda sentirme perdida porque disfruto recogiendo pedacitos de mí que pensaba desaparecidos.

Voy a escribir en un barquito de papel que me estoy convirtiendo en la mujer de mis sueños y esperaré que algún naufrago crea en esa historia. Me pido perdón porque todavía me asusta la soledad y no he llegado a ser mi mejor compañía (caminemos despacio que hoy me siento muy torpe y tal vez me enamore. Pide un deseo que son las 11:11 y a ti esas cosas te emocionan).

Puedo sonreír hoy más bonito que nunca porque carezco de certezas y no puedo pensar en un tipo de felicidad más inocente que esta. Qué me importa si voy por un camino más largo si es que nunca había visto partes de mí que recién descubro. Es una felicidad completa que sabe a mojito de maracuyá y a cheesecake de limón, es una tranquilidad que sorprende y va dejando puertas abiertas que me acercan a mí (no las cierres todavía que yo aún no sé en dónde quedarme).

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